¿Un mes y medio será suficiente?

Hoy, 11 de octubre, el Día Internacional de la Niña, les seguimos ofreciendo a nuestras pequeñas un lugar inseguro, injusto y violento para desarrollarse.

Pongámonos las pilas, tenemos mes y medio – el 25 de noviembre se conmemora el Día de la No violencia contra la mujer- para cambiar la realidad de nuestras niñas y mujeres en situación de riesgo.

El reciente domingo, las personas fuimos testigos mediante Facebook, de una situación de violencia contra una mujer en Miraflores. Su vecina, temiendo por la vida de ambas, grabó el momento y lo publicó. Rápidamente fue difundido (yo lo vi apenas 20 minutos después de publicado), y una vez más se visibilizó como, pese a que hay marchas, campañas y se busca sensibilizar a los peruanos sobre esta problemática, todavía no hay cambios.

Muchas personas lamentan que necesitemos una fecha específica para que el gobierno, la prensa y la población en general tengan en cuenta la terrible situación de violencia que enfrentamos las mujeres peruanas continuamente. Pero, mientras se mantengan las cifras de feminicidios e intentos de feminicidios como están, no nos queda de otra. Algunos los llaman crímenes pasionales, pero no me cabe en la cabeza como en nombre del amor, alguien puede cometer actos tan crueles.

Existen diversas formas de violencia basada en género, todas cimentadas en el machismo que abunda en nuestro país, desde el acoso sexual callejero disfrazado de piropos hasta cuando las empresas pagan un 20% menos a las mujeres, por citar las formas más suaves de violencia.

Hablando del acoso sexual callejero, en el que por lo general, la víctima no tiene una relación personal con el agresor, aplaudo que por fin una mujer pueda caminar tranquila delante de una construcción civil sin miedo a ser fastidiada.

Antes de enterarme que multaban al encargado de la obra (por eso es que no nos fastidian, para no perder dinero), si veía una construcción cruzaba inmediatamente la pista. En una ocasión, pasé por una cuadra donde había construcciones a ambos lados de la calle y tuve que cruzar una gran cantidad de veces para evitar comentarios desagradables sobre mi cuerpo. En otra oportunidad, tuve que pasar delante de la construcción (preparada mentalmente para no hacer caso a los comentarios), y no me dijeron nada, gratamente sorprendida se lo comenté a mi hermana y ese día me enteré de la existencia de la multa.

Cuando la violencia se disfraza de amor es más difícil detectarla.

Empieza cuando el hombre ejerce control sobre su pareja el que se suele justificar a través de celos, inseguridad, o preocupación excesiva. Esta es la parte silenciosa de la violencia, se confunde con signos de un gran amor hacia la pareja (se muere por mí y por eso es así).

El hombre podría portarse aparentemente como un caballero: te lleva y te recoge, te regala ropa y hasta te inscribe en cursos (gimnasio, talleres, etc.), lo que se muestra como signos de preocupación en tu integridad y desarrollo personal, pero lo que realmente busca es controlarte hasta en el mínimo detalle y hacerte sentir incapaz de solucionar las cosas por ti misma, logrando que pierdas por completo tu autoestima.

La mayor parte del tiempo, las personas no comprendemos porqué la víctima regresa con el abusador, qué hace que lo perdone y retire la denuncia. Lo que ocurre es que la autoestima de la víctima queda completamente disminuida por los constantes sucesos violentos y mientras no la recupere y fortalezca, será muy difícil que pueda alejarse de su agresor o no repetir el patrón. Muestra de ello es que la mujer víctima de violencia del último domingo, ya había denunciado a su pareja en el 2015.

Es importante que las personas, especialmente las mujeres, estemos atentas ante signos de violencia que se disfrazan de amor y preocupación, que sepamos poner límites a tiempo y recordemos siempre que:

 el amor no encierra ni controla,

el amor da libertad.

There are 2 comments for this article
  1. Marisol 15 Octubre, 2017 7:22 pm

    Buen artículo Rebe! Luchemos todos juntos para que la violencia termine ya!

  2. Pingback: Fases del ciclo de la violencia – Rebeca Podestá

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *